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Cómo leer la etiqueta de un AOVE y elegir bien: la guía práctica para acertar siempre

Comprar aceite de oliva virgen extra (AOVE) debería ser sencillo… pero la realidad es que muchas etiquetas confunden más de lo que ayudan. Y claro: terminas llevándote un aceite “correcto” cuando podrías llevarte uno que realmente marque la diferencia en tu cocina. En esta guía te explicamos, paso a paso, qué mirar en la etiqueta para saber qué estás comprando y por qué eso importa en sabor, salud y experiencia.

1) Lo primero: que ponga “Aceite de Oliva Virgen Extra”

Parece obvio, pero es el filtro número uno. Virgen extra significa que el aceite cumple los requisitos más exigentes: se obtiene solo por procedimientos mecánicos y debe superar controles físico-químicos y sensoriales. Si no aparece “virgen extra”, ya estás en otra liga (y no precisamente mejor).

Tip rápido: si en la etiqueta solo pone “aceite de oliva” a secas, no es AOVE.

2) Origen: ¿de dónde viene el aceite?

El origen es clave porque te habla de trazabilidad, de terroir y de cómo se trabaja el olivar en esa zona. En Jaén, y especialmente en zonas de campiña como Arjona, el olivo es cultura y oficio: un AOVE de aquí suele tener un perfil con carácter, muy gastronómico, ideal para quienes buscan sabor de verdad.

Busca en la etiqueta referencias a:

  • Lugar de elaboración o envasado.
  • Cooperativa/empresa productora.
  • Registro sanitario y datos de contacto (seriedad y transparencia).

3) Variedad: Picual (y por qué te interesa)

La variedad define el estilo del aceite. Un Picual suele destacar por su intensidad, notas verdes, y una personalidad perfecta para platos con tomate, pan, carnes, guisos o verduras. Si eres de sabores potentes y “que se noten”, la variedad importa.

Idea útil: tener un Picual en casa es como tener un “comodín” para dar profundidad a casi todo.

4) Fecha de cosecha, envasado y consumo preferente

Aquí está el gran truco: el aceite es un zumo fresco, y su mejor versión se disfruta cuando está reciente.

  • Fecha de cosecha/campaña: si aparece, es un plus de transparencia.
  • Fecha de envasado: te indica cuándo se embotelló.
  • Consumo preferente: no es caducidad, pero cuanto más cerca estés de la fecha de envasado, mejor suele estar el perfil aromático.

5) Formato del envase y conservación

La etiqueta también te da pistas por el tipo de botella:

  • El vidrio oscuro protege mejor de la luz.
  • Evita envases que pasen muchas horas expuestos en estanterías con focos directos.

Y recuerda: el mejor aceite puede perder calidad si lo tratas mal. Guárdalo lejos de luz y calor, bien cerrado.

6) Señales de calidad extra (sin postureo)

No todo lo bueno lo dice una medalla, pero sí hay señales que suman:

  • Detalles claros del productor.
  • Información completa.
  • Variedad especificada.
  • Transparencia con campaña/envasado.
  • Cuidado en diseño y presentación.

Conclusión

Leer una etiqueta de AOVE no es “para expertos”: es para quienes quieren comer mejor. La próxima vez que compres, mira categoría (virgen extra), origen, variedad, fechas y presentación. En ese orden. Y si además eliges un AOVE con historia, de cooperativa y con raíces en Jaén, estarás comprando mucho más que aceite: estarás comprando cultura y sabor.

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