Cuando hablamos de un buen Aceite de Oliva Virgen Extra, normalmente pensamos en el momento de la recolección, en la calidad de la aceituna o en su elaboración.
Sin embargo, después de obtener el aceite todavía quedan algunos pasos importantes antes de que llegue a la botella.
Uno de ellos es el filtrado del AOVE, un proceso que ayuda a eliminar pequeñas partículas y restos de humedad que pueden permanecer en suspensión después de la elaboración.
En Olivarjona entendemos el filtrado como una parte más del cuidado del aceite. Porque elaborar un buen AOVE es fundamental, pero también lo es conseguir que mantenga sus cualidades en las mejores condiciones durante el mayor tiempo posible.
¿Qué es el aceite filtrado?
Cuando el aceite termina de elaborarse puede contener pequeñas partículas procedentes de la propia aceituna y pequeñas cantidades de humedad.
Estas partículas son completamente naturales y pueden hacer que el aceite presente inicialmente un aspecto algo más turbio.
El filtrado consiste en hacer pasar el AOVE por un sistema que permite retirar esos restos sólidos y parte de la humedad que permanecen en suspensión.
El resultado es un aceite más limpio visualmente y, sobre todo, más estable de cara a su conservación.
¿Por qué se filtra el AOVE?
La principal razón para filtrar un aceite no es únicamente conseguir que tenga un aspecto más limpio.
El objetivo está también relacionado con su estabilidad y conservación.
Las pequeñas partículas y la humedad que pueden quedar en el aceite después de la elaboración pueden favorecer determinados procesos de degradación con el paso del tiempo.
Al eliminarlas mediante el filtrado, contribuimos a que el AOVE evolucione de una forma más estable durante su almacenamiento.
Por eso, el filtrado se convierte en una etapa importante cuando queremos que el aceite conserve sus características durante más tiempo.
Aceite filtrado y aceite sin filtrar
Una de las preguntas más habituales entre los consumidores es cuál es la diferencia entre un aceite filtrado y uno sin filtrar.
El aceite sin filtrar mantiene parte de esas partículas naturales en suspensión, lo que suele darle un aspecto más turbio.
En ocasiones este tipo de aceite resulta especialmente atractivo durante las primeras semanas después de su elaboración porque transmite una imagen muy ligada al aceite recién producido.
Sin embargo, esas partículas y restos de humedad pueden ir depositándose en el fondo del envase y afectar a su evolución con el paso del tiempo.
El aceite filtrado, por su parte, presenta un aspecto más limpio y una mayor estabilidad durante su conservación.
Ambos pueden partir de un AOVE de excelente calidad. La diferencia está principalmente en el tratamiento que recibe después de su elaboración y en cómo evoluciona posteriormente.
Filtrar también es cuidar el AOVE
En una cooperativa, el trabajo no termina cuando conseguimos obtener el aceite.
Después comienza otra fase igual de importante: conservarlo correctamente.
Controlar las condiciones de almacenamiento, protegerlo de la luz, evitar temperaturas inadecuadas y realizar un filtrado correcto son decisiones que ayudan a mantener sus propiedades.
El objetivo es sencillo: que cuando una botella de Olivarjona llegue a casa del consumidor conserve las características que buscamos desde el momento en el que seleccionamos y elaboramos la aceituna.
Por eso, para nosotros, filtrar también es cuidar el AOVE.
Del depósito a la botella
Una vez elaborado y filtrado, el aceite continúa su recorrido dentro de la cooperativa.
Se conserva en depósitos adecuados hasta el momento del envasado, donde comienza otra etapa fundamental.
La botella no es simplemente el recipiente final.
También cumple una función importante en la protección del aceite frente a algunos de sus principales enemigos, como la luz, el calor o el contacto excesivo con el oxígeno.
Todo forma parte de un mismo proceso: desde que la aceituna llega a nuestras instalaciones hasta que el AOVE termina envasado y preparado para llegar a la mesa.
Un proceso pensado para conservar la calidad
Cada etapa de la elaboración del AOVE tiene una razón.
La recepción de la aceituna, la limpieza, la molturación, la extracción, el almacenamiento, el filtrado y finalmente el envasado forman parte de un recorrido en el que cada decisión puede influir en el resultado final.
El filtrado puede parecer un proceso sencillo, pero juega un papel importante en la estabilidad del aceite y en la conservación de sus cualidades.
Porque detrás de una botella de AOVE hay mucho más que aceite.
Hay campo, experiencia, tecnología y muchas decisiones orientadas a cuidar el producto desde el primer momento hasta que llega al consumidor.
En Olivarjona seguimos trabajando con ese objetivo: elaborar, conservar y envasar nuestro AOVE cuidando cada detalle del proceso.

